Me formé con un espía del servicio de inteligencia
—El mejor portfolio es ver como se escribe. Este texto va sobre espías en Oceanía y está basado en hechos reales. Más abajo tienes más publicaciones. Espero que te gusten.
Hace unos años me mudé a Nueva Zelanda por miles de motivos. La idea era salir de España y buscar un futuro mejor aunque fuera en inglés. Me apunté a unas clases para mejorar y además del inglés descubrí la importancia de la comunicación en la vida y en los negocios.
Un buen día, la dirección del centro nos anunció que tendríamos un profesor nuevo por solo seis meses. Eso era un poco raro porque la interinidad no es algo que abunde en este país.
A los pocos días se presentó este nuevo profesor. Se llamaba Mr. Malcolm Stewart.
Mr. Stewart resultó ser un tipo super-amable e interesado desde el principio en profundizar en las clases y ver cuáles eran nuestras fortalezas y debilidades con el idioma. Nos explicó que no aplicaba formulas generales, que la lengua tiene unos códigos y cada aprendiz una forma de asimilar y percibir el idioma.
Malcolm personalizó las clases y cada uno tuvimos un tratamiento diferente como alumnos según nuestras necesidades.
Pasaban los días y lo que a mí me llamaba poderosamente la atención de este profe es que mantenía con nosotros una actitud como si nos conociera desde siempre. Daba la sensación que nos percibía muy rápido. A mí esto me extrañaba porque por aquellos territorios no es que sean muy comunicativos la verdad.
En mi caso, Malcolm se dio cuenta de que yo escribía en inglés pero pensando en español. Este es un síntoma muy común cuando estás con una segunda lengua que no es la materna.
La solución para los que sufríamos esto fue redactar artículos de 2.000 palabras en inglés sobre un tema concreto y luego presentarlo en clase durante 20 minutos sin parar de hablar.
El reto no me daba miedo, pero reconozcamos que no era fácil escribir en inglés cuando tu cerebro opera en castellano. Gracias a estos ejercicios durante seis meses seguidos, y sin hablar español, mi nivel en inglés mejoró notablemente.
Empecé a pensar en otro idioma y a conocer los códigos y sensibilidades de esta lengua. Comprendía incluso mejor las historias de algunas películas.
Un día el profesor Stewart nos convocó a toda la clase para despedirse porque su contrato había terminado.
Nos reunió en un restaurante para desvelarnos finalmente por qué había estado solo un breve periodo de tiempo en este college:
Malcolm trabajaba para el gobierno dentro del servicio de inteligencia y se encontraba en un “descanso”. Era lo que se suele llamar un espía durmiente.
Tenía que pasar desapercibido por un caso de corrupción que había destapado recientemente y que en aquellos meses estaba en los tribunales con mucho revuelo mediático.
Es por ello por lo que había vuelto a la docencia. La psicología e intuición que tenía con nosotros como alumnos y que nosotros admirábamos tanto, la había desarrollado cuando comenzó a colaborar con el servicio de inteligencia australiano tras los atentados del 11 de septiembre de New York.
Malcolm, además de profesor de inglés, era un antropólogo especializado en cultura islámica. Tras los atentados de las torres gemelas, el servicio de inteligencia convocó puestos especiales para trabajar de incógnito ayudando a encontrar cédulas durmientes de Al Qaeda que podían estar operando en Asia y Oceanía.
Malcolm fue contratado principalmente no porque opositara, ni nada parecido, sino porque era un experto conocedor del comportamiento humano en la cultura, costumbres y comunicación de grupos islámicos.
Esto me enseñó una de las lecciones más importantes que he aprendido: lo valioso que es conocer el contexto y los códigos del lugar en el que queremos comunicarnos. La comunicación y sus sistemas son esenciales a la hora de ofrecer y actuar en algo.
Pero si profundizamos más en el escenario al que pertenece el emisor, el resultado será más positivo para el receptor en todo este proceso de la comunicación.
Y esto es lo que ocurre en el proceso de ventas. No se suele conocer al receptor o lo que es lo mismo: a tus futuros clientes.
Mucha gente abre un negocio por mil motivos pero no se suele profundizar en el lenguaje y los códigos que se van a utilizar en la venta porque no interesa o simplemente porque da pereza.
Si investigas solo un poco, los datos y la historia de la publicidad te muestran grandes ejemplos de campañas de marketing magníficas.
La historia de Malcolm Stewart podría ser inventada, pero no lo es. Es tan real que tengo catorce compañeros de aula que lo conocieron, estudiaron conmigo y a los que puedes preguntar. Son personas que hoy día hablan mejor inglés gracias a él.
El marketing como el inglés tiene sus propios códigos.
Por eso se estudia en todo el mundo, hay expertos en muchas áreas y las ideas se venden gracias a esta disciplina.
Si estás pensando en darle una vuelta a tu web, revisar los textos o hacer una desde cero porque estrenas proyecto, no dudes en aplicar el copywriting para poder comunicarte con tu público potencial. Es una de las claves para vender.
Te dejo aquí un artículo publicado recientemente en El País sobre los errores de grandes empresas muy conocidas al intentar vender su marca sin conocer el contexto en el que estaban. Un clásico.
*Nunca olvidaré que fue un espía en el fin del mundo el que me enseñó la base de la comunicación en ventas.
Pd: esta historia del profesor-espía la presenté por primera vez en otro formato en la Universidad de Barcelona en 2018. Fue puntuada con matrícula de honor.
Aquí te dejo algunos ejemplos de lo que he escrito como copywriter y redactora.
¿Como dar a conocer el flamenco más auténtico en uno de los últimos continentes descubiertos?
Redacté este dossier para el gobierno de Western Australia donde se hacía la presentación de este proyecto entre España y Australia.
Reportaje sobre una exposición que realicé como art curator en la ciudad de Melbourne (Australia):
“Dentro del laberinto-Maze Lab” o como explorar el arte de www.ernestorios.com
Artículo que ya en 2011 replanteaba la concepción y la percepción en los museos en el siglo XXI.
Repensando el museo?.
Prensa cultural. He trabajado como redactora en un periódico donde también era la responsable del equipo de documentación.
Aquí un artículo sobre el artista Luis Gordillo.